
Gianni Infantino ha puesto 40 millones de dólares (unos 30 millones de libras) sobre la mesa de cada una de las 211 federaciones miembro de la Fifa. La condición: apoyar su plan de vender participaciones en las principales competiciones del organismo, el Mundial incluido, a inversores externos. Lo adelantó el periodista Simon Stone, de la BBC, el 29 de julio de 2026. Para la RFEF, coorganizadora del Mundial 2030 junto a Portugal y Marruecos, el momento no puede ser más incómodo: necesita sintonía con Zúrich y, a la vez, pertenece al bloque europeo que se opone.
Qué propone exactamente la carta de Infantino
El presidente de la Fifa ha escrito a las 211 asociaciones miembro comunicándoles que recibirán 40 millones de dólares si respaldan su plan. Una primera partida de 20 millones de dólares (unos 15 millones de libras) está condicionada a aceptar antes del 19 de septiembre. El proyecto consiste en crear una filial comercial que gestione los grandes eventos del organismo, con el Mundial como activo principal, y abrir su capital a inversores ajenos al fútbol.
La diferencia con el reparto habitual es sustancial. Los programas Forward distribuyen fondos de desarrollo sin condicionar el voto de nadie. Aquí el dinero está vinculado de forma explícita a un respaldo político. Ese es el punto que denuncian varias federaciones europeas: para asociaciones pequeñas, 40 millones de dólares equivalen a varios presupuestos anuales completos, lo que convierte la oferta en una presión difícil de resistir.
La RFEF, entre el Mundial 2030 y el bloque europeo
La RFEF no ha fijado postura pública sobre el plan. Su situación es singular dentro de Europa: es la federación de la selección campeona de Europa y coanfitriona del Mundial 2030, un proyecto que exige una relación fluida con la Fifa durante los próximos cuatro años. Enfrentarse abiertamente a Infantino tiene un coste político que no todas las federaciones europeas asumen igual.
Al mismo tiempo, la RFEF forma parte de la Uefa, que ha convocado una reunión de emergencia, y comparte con el resto del continente la preocupación por el control del calendario. La federación inglesa ya ha expresado su desaprobación de forma pública, lo que marca el terreno sobre el que tendrán que posicionarse el resto de asociaciones europeas en las próximas semanas.
Qué está en juego para LaLiga y los clubes españoles
Un inversor con participación en las competiciones de la Fifa tendría un incentivo evidente: multiplicar fechas y formatos rentables. LaLiga y su presidente, Javier Tebas, llevan años advirtiendo de que cada competición internacional añadida erosiona el valor del producto doméstico y agrava la carga de partidos de los internacionales del Real Madrid, el Barcelona y el Atlético de Madrid.
El precedente es reciente. El Mundial de Clubes ampliado alteró la pretemporada de Real Madrid y Atlético, y los técnicos de LaLiga vincularon ese desgaste al aumento de lesiones musculares en el arranque de la campaña. Jugadores como Lamine Yamal, Pedri o Rodri, que acumulan liga, Champions, competiciones de selección y torneos de clubes, son precisamente el perfil más expuesto a una agenda todavía más cargada.
El trasfondo: la reelección de Infantino en marzo
El calendario tiene lectura política. Infantino aspira a un cuarto mandato en el Congreso de la Fifa de marzo. Cerrar las adhesiones el 19 de septiembre le permite medir apoyos con medio año de antelación y consolidar una base entre las federaciones con menos recursos, que son mayoría numérica.
La aritmética de la Fifa favorece ese planteamiento: un país, un voto. Las 55 federaciones de la Uefa, aunque actúen unidas, no reúnen los votos necesarios para frenar una propuesta respaldada por el resto del mundo. Es el mismo mecanismo que permitió aprobar el Mundial de 48 selecciones y el nuevo formato del Mundial de Clubes pese a las reservas europeas.
Las claves a vigilar antes del 19 de septiembre
Hay tres indicadores decisivos. El primero, si la RFEF hace pública una postura propia o se acoge a un comunicado conjunto europeo. El segundo, el resultado de la reunión de emergencia de la Uefa, que dirá si Europa se mueve en bloque. El tercero, cuántas federaciones aceptan antes del plazo, el mejor termómetro de la fuerza real de Infantino de cara a marzo.
Hasta ahora no se ha comunicado oficialmente ningún nombre de inversor interesado, ni la estructura societaria de la futura filial, ni una valoración del negocio. Las federaciones deben pronunciarse sobre un principio general y no sobre un plan detallado, y esa es precisamente la objeción más repetida por quienes se oponen.
Preguntas abiertas que la Fifa aún no ha respondido
Quedan cuestiones sin aclarar que condicionan cualquier valoración seria. No se sabe qué porcentaje de la filial saldría a la venta, si los inversores tendrían derechos de voto sobre el formato o el calendario de las competiciones, ni qué ocurre con los ingresos si una federación acepta el dinero ahora y el plan se modifica después.
Tampoco se ha detallado el origen del efectivo que financia los primeros 20 millones de dólares por federación antes de que exista comprador alguno. Mientras esas respuestas no lleguen, la decisión que se pide a las 211 asociaciones es, en la práctica, un voto de confianza personal a Infantino más que la aprobación de una operación financiera concreta.
FAQ
¿Cuánto ofrece la Fifa a cada federación?
40 millones de dólares en total, unos 30 millones de libras, con una primera partida de 20 millones de dólares para quienes acepten el plan antes del 19 de septiembre de 2026.
¿La Fifa va a vender el Mundial?
No exactamente. El plan consiste en crear una filial comercial que gestione las principales competiciones, incluido el Mundial, y permitir que inversores externos compren participaciones en esa sociedad. La titularidad del torneo sigue siendo de la Fifa.
¿Cuál es la postura de la RFEF?
La RFEF no ha hecho pública una posición definitiva. La oposición más visible procede de la Uefa, que ha convocado una reunión de emergencia, y de la federación inglesa, que ya ha manifestado su desaprobación.
¿Cómo puede afectar esto a LaLiga?
De forma indirecta pero real. Unos inversores privados en las competiciones de la Fifa presionarían por más fechas internacionales rentables, lo que reduciría los descansos de los internacionales del Real Madrid, el Barcelona y el Atlético y aumentaría el riesgo de lesiones.
¿Por qué es tan importante la fecha del 19 de septiembre?
Es el plazo fijado por Infantino para aceptar el plan y desbloquear los primeros 20 millones de dólares. Llega meses antes del Congreso de la Fifa de marzo, en el que Infantino aspira a un cuarto mandato, lo que le da una lectura netamente política.
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